La mayoría de vendedores en Colombia elige productos a ojo.
Entra a MercadoLibre, mira qué se ve que “está vendiendo”, hace un pedido a su proveedor, y espera. A veces le va bien. Muchas veces no.
El problema no es que el vendedor sea malo. El problema es que está tomando decisiones de negocio basadas en intuición, en lo que vio en redes sociales, o en lo que le funcionó hace seis meses.
El mercado de MercadoLibre Colombia cambia cada semana. Lo que era una oportunidad hace un mes puede ser hoy un mercado saturado. Y lo que nadie está vendiendo esta semana puede ser el producto del mes siguiente.
El costo de equivocarse no es solo tiempo.
Un pedido de 50 unidades de un producto que no rota puede bloquearte $500.000 o más en inventario muerto. Ese dinero no trabaja, no genera retorno, y obliga a bajar precios para deshacerte de él. El ciclo es agotador.